Emo vibes, Vodka razz, cascara lima y tentacion. Al caer, rodo bajo la cama y ahi quedo por algunos dias.
Se alimento de chicles olvidados y el sobrante de las suelas de sus increibles Adidas limon... No ocurre mucho bajo el colchon, acaso un trozo de cancion hecha pedazos y una ventisca leve de polvillo violeta. Sin mucho que hacer para evitar el fastidio, desanudo sus pantos, bajo los boxers y comenzo el jaloneo. Al hacerlo penso en esas cosas que se piensan, en esos ojos de agua, los baggys a medio caer y esos labios-tootsie conseguidos por error. Al terminar la faena entre sudor y babas-latte se escurrio esa figura caramelo a su ombligo; que por ser de noche y radioactivo, comenzo a brillar. Busco limpiarse, hacer los embarros desaparecer, pero fue inevitable, ese manchon se colaba ya en sus venas y destino.A veces, el mundo.
No recuerdan los baldios sus huellas, ni sus suelas los pasillos de hospital, en realidad pocos supieron su nombre. Y es que esta vez, las historias no se dieron fuera, ocurrieron dentro, donde nadie se atrevio a mirar.
Un pequeño cuarto de la calle Hope, es cuartel de guerra, intriga y salvacion del anciano Sr. Darger. Sus municiones, las 1300 bolas de mecate que enrolla y desenrolla al entablar ruidosas platicas con aquellos que no estuvieron. De vecino tiene a un chico de flacas patas que intrigado mira bajo la puerta, solo es el anciano fingiendo compania.
Por la manana asiste a misa, luego de ello, recorre las calles en busca de latas que pueda vender y al poco rato regresa al mismo banco de iglesia. En secreto pide por las "Chicas Vivian", las 7 pequenas que viven por su pincel. Al morir el viejo, su casero encontro en la habitación mas de 15mil hojas escritas a maquina con la desventura epica de unas chiquillas en un mundo de adultos. Cada pasaje lo ilustra con acuarelas, cientos de ellas pintadas en el mismo papel que los carniceros usan al envolver destaces. Son rubias, de rostro exquisito, aparecen desnudas y en vez de vagina les cuelga pequeño pene.
Las escenas son gore: destripadas, estranguladas, acuchilladas... tal vez por ello su presencia en cuanta misa ocurre; pide sean salvadas. Decidio en su soledad crear su propio mundo; poco importa el que sucede fuera, valen mas los secretos aberrados que esas paredes cierran.
John McGregor (estudioso del caso Darger) concluye que su personalidad es un tanto psicotica, e insinua que algunas de las desapariciones de chicas de ese entonces puedan atribuirse al anciano; tal es el caso de Elsie Paroubek, una nina estrangulada. Entre los archivos Darger, se encuentran fotos de ella y recortes de diarios ademas del asombroso parecido que guarda con la heroína de sus pinturas. No hay suficiente evidencia que confirme el hecho, pero una cosa es clara, Darger a traves de sus relatos desahoga su desquicie.
“About nearly 56,789 children were literally cut up like a butcher does a calf, after being strangled or slain, in all ways, indeed the sights of the bloody windrows [sic], with their intestines exposed or gushed out, was a sight that no one could bear to witness without losing their reason”.
Henry Darger, Realms of the Unreal.
Stipum mae...
Si tal es cierto, si Kris y miles lo saben, es mi turno conocerles.
...Lejos de las siembras, necesito una senal; de noche Casa Blanca sin estrellas, de manana Obrador asesinado.
Kris lo sabe...
Suponian los soles eclipsados por sus naves y discursos... surgio sutil, como nadie imagino.
20hrs. 01/06/04
Paul escucha a la Senora del 104 decir a los oficiales que ha sido ella quien les ha hablado, se interesa en la recompensa, Bo en cambio balbucea frases y estupideces. el Indio y su seco olor retumban con cada paso. Flashers y clicks se activan, toman fotos a Kris, sus dibujos y palabras rayadas.
Paul revisa entre sus dedos el delgado alambre que Kris colocara entre sus labios, voltea al cuarto. Son 16 policias los que han entrado al edificio, 7 las cajas que han llenado con pertenenencias de Kris, 6 los botes solventes, y 3 los que lavan paredes ...demasiados impares, no puede ser bueno...
Mira al Indio sacar de su descolorido abrigo un par de plumas que sopla y apenas flotan, una de ellas cae sobre el cuerpo de Kris, la otra sobre el hombro de uno de los camilleros; le llevan cubierto por una sabana manchada, Paul se fija en sus manos, les falta el menique, numero par.
20hrs. 01/06/04
El indio baja hasta el 2ndo. Piso, en el pasillo y escalera algunos vecinos; pero tambien confusion, policias, paramedicos, el forense y los lloros de una senora (la misma de gafas oscuras que viera por la manana). En la tina un cuerpo, es de Kris, el chico extraviado.
Cerca del pasamanos, Bo y la putona de sesenta son entrevistadas, unos camilleros pasan al lado, otros toman fotos del cuerpo antes de ser retirado. Los ojos del indio revisan los dibujos y frases rayadas en paredes: "Son monstruos, no son humanos! ...solo son 4 sus dedos..." Con solventes alguien borra esas palabras.De su descolorido abrigo saca un par de plumas de la paloma achicharrada, abre su palma y sopla de nuevo, estas flotan; pero su vuelo es interrumpido por los camilleros que pasan nuevamente pero con el cuerpo de Kris cubierto por una sabana manchada. Todos guardan silencio, menos Paul que asustado traga su grito y corre a su apartamento. Los cuervos llegan a la ventana del 204, su graznido suena a advertencia, el indio les mira y en silencio se retira.
20hrs. 01/06/04
Sentado en el escalon 8avo. Paul cuenta el numero de policias que entran y salen del cuarto de Kris.
17hrs. 01/06/04
En el 204 una koreana llamada "Bo" de ojos hinchados y cabeza rala, por sus labios escurre baba como parte de los efectos de alguna droga. Quedo en el suelo, entre bocetos de rostros y manos que apenas comprende. Sostiene en su pecho una bolsa de cigarros, focos y ediciones viejas del Enquirer.
Sin reaccion alguna fuera de su estupidez mira el cuerpo del chico en la tina. A el nada le cubre, salvo jirones de humedas sabanas incapaces de parar la hemorragia. Fue con una bombilla, encajo el cristal delgado hasta hacer lineas en sus brazos; de tajo corto las venas y menique de su mano.
Bo desdobla el papel arrancado a un poste, es tiempo de llamar...
15hrs. 01/06/04
Ha empezado la lluvia y con ella la noche.
Kris lame el frio de las paredes, hurga con su lengua en los huecos buscando el polvo-yeso; los labios quedan blancos y en sus dientes arenilla. De reojo mira sus dibujos con los rostros y manos sin meniques que tanto le obsesionan. Hay tambien con alfileres y tape, en los pequenos muros verde-olivo de su cuarto recortes del Enquirer con retratos de abducidos, alliens y sus naves.Toma un foco y entra al bano, enjuaga su rostro, se mira al espejo. Abre su boca y bajo su lengua saltan decenas de resortes pequenitos, espiral de alambres flacos rebotan por las paredes con sarro del sucio lavabo. Contra la llave revienta la bombilla, ahora no busca mas que el filo de un delgado vidrio.
A un costado de la tina se arrodilla, rebana de su mano izquierda, tendones, nervios y carne.
09hrs. 01/06/04
En la azotea, luego del piso 7, una casita de lamina oxidada, bonches de carton por cama y latas donde crece marihuana. Hay tambien deidades nativas grabadas en madera, símbolos y amuletos que vende luego. Por fuera, el piso es cubierto por manchones grises de mierda, son los cientos de cuervos y palomas que el indio tiene por mascotas. Se detiene en el centro, extiende sus brazos y de sus gruesas manos comen las aves moronas de pan seco.
En el cielo el sol olvida aparecer.El viento helado raspa su piel. Decide encender periodicos y algo de madera en un bote basurero. Los cuervos se aproximan con pasos cautos, carroneros, las palomas quedan distantes. El Indio cierra los ojos y agita suave sus brazos al viento, pareciera volar.
Después de minutos varios, un aleteo rabioso le saca del trance, una paloma sacude alarmada sus alas. Una corriente de aire -al parecer- la empuja hacia el fuego, sus plumas encienden. Las chispas ocurren a cada intento de vuelo, pero es inútil, azules y hambrientas flamas le cubren. El resto de las palomas vuelan, los cuervos, no; quedan como la duda y el miedo quedan.
Con el indice y el pulgar recoge el indio del suelo plumas que las llamas no alcanzaron -"Tal vez sea una senal"- Camina a los limites de la azotea, abre su palma y sopla. Suaves caen, suaves flotan, miran donde suceder...
En la calle tirado el chico de Sabrina, con peluca de lado y torcidas las medias, junkies en basureros y en la esquina del Carnegie uniformados lavan a presion orines y gargajos al cemento. Una chica seropositiva oferta sus encantos cuajos, el padre Carrol cubre el cuello con su vieja bufanda, un esquizo escupe las ventanas del "135" y una ciega a bastonazos defiende su bolsa de pan.
Las plumas caen sobre una mujer de oscuras gafas escoltada por dos policias, en la azotea el Indio la mira. Afligida engrapa en postes y paradas carteles con el retrato de su hijo: "Ayudame a encontrarlo..."
12hrs. 01/06/04
En el 306, vive Paul, hijo del ministro Carrol, de la iglesia Pentecostal. Es el chico obeso y rosado de apenas 15, sin vocacion asceta.
Son 42 los escalones de su puerta a la calle, 328 los pasos para llegar al escuela y 6 las horas que queda para llegar a casa a las 4. Solo que hoy no ha sucedido asi, tan pronto se fue el ministro bajo al apartamento de Kris. Le entrego los 16 retratos fotocopiados que en la semana arranco de postes, llevo tambien pan y mantequilla de mani. Quedaron sentados al borde de la cama, mirando por la venta la vida suceder.
"Caminan por las calles, pasean sus perros, leen el periodico... Parecen humanos, pero son de otros planetas... se comienzan a mezclar! Yo les conozco, por eso me siguen."
Poco entiende Paul las palabras de Kris, prefiere morder otro bocado o contar los ladrillos que enmarcan la ventana; 67, numero impar! A Paul aterran los impares, desvia su vista hacia otro lado.
En la pared hay dibujos con crayola y rayas de plumon. Son rostros de ojos grandes, cráneos de aguja y manos sin dedo. En la esquina, cientos de bombillas apiladas; Kris toma una, la estrella, cuidadoso retira el filamento espiral."Ten, ponlo bajo la lengua, asi no podran mirarte." Siente correr enre sus dientes el delgado alambre, sonrien.
19hrs. 01/06/04
Coloca en su erosionada pelona un tejido de estambres casi rojos; hace tiempo compro una costosa peluca, pero ahora es su hijo quien la usa. Se mira al espejo, retoca sus labios, enciende otro cigarro. Los estambres cuelgan sin forma poco mas debajo de los hombros.
Afuera llueve, las pequenas gotas escurren por su ventana, algunas brillan por los faros y destellos de los coches. Un hilo gris escapa de sus labios al tiempo que revisa su gastado rostro. Tapa los poros de su nariz con un poco de talco y con rimel, el fastidio de sus ojos.
Es tarde ya, se mira por ultimo en el astillado espejo; solo que ahora descubre en el reflejo una mancha marron en el techo. -Pero que tipo de hongo nuevo?
Voltea , le revisa... piensa que el chico de arriba tal vez, suficiente repugnantes le resultan ya sus historias olor mota y los gritos que a veces suelta. Desdobla un papel arrancado de un poste, es la foto de Kris y un numero 800, tiempo tal vez de llamar.
Hastings con Main.
...Expreso de Vancouver y justo detras el 135 SFU, 9:45. Asientos azules, el mismo de siempre, el de la gran ventana, prometo no dormir.
Es la esquina con Maine la que interesa. Zoologico humano que seduce, que espanta. Son las pieles percudidas y los tics escandalosos los que jalan. Putas, maniacos, encuerados, ancianos, jotos, proxenetas y uno que otro jodido junkie de labios rebentados. Los olores a mota y meados se mezclan, pero nada tan grosero y repugnante que el hedor que los chinos sueltan... sera su te de cagada, o la seriedad de sus mejillas?
Zafo mi pie de los Adidas y jalo mis calcetines con la redondez de mi talon. No es suficiente el estornudo constante o los sarcomas de ese tipo para ahuyentar a los otros que arrebatan sus latas conseguidas. Kris recoge del piso una bacha, esta seguro de poder encenderle. Yo? bostezo.
Vasia.
Levantó la manga y pude ver su brazo roto, erosionado, cientos de heridas delgadas en él.
Es la punta de un compás, una hoja de afeitar o el aluminio de una lata. Pasa despacio su dedo por el borde haciendo cortes paralelos, cosntantes, pequeños. En sus muslos hay cientos también, dice son líneas largas moradas, desordenadas. Una vez, por la noche no encontró mas que clips, enderezó el flaco alambre y lo encajó 7 veces en su ombligo. No es su cara, tampoco el cuello. Es el vientre, axilas y pelvis; es de tajo el pezón cortado son sus muslos desgajados.
Ocurrió a los 16, no supo llorar, gritar o golpear la almohada; tampoco hubieron amigos, nunca existieron. Fué con una corcholata, rayó su brazo y espantado chupó la sangre. Un poco de placer, de frio en su piel; tras la adrenalina, el sueño. Hoy las grietas que le cubren parecen ser mapas antiguos, marañas de signos y letras; metáforas del miedo, de oidos que no atendieron.
3 fueron las veces que lo metieron al sanatorio, 3 las que escapó de él. Ya no corre más, el viejo hotel Roosvelt (Hastings E-166) es donde ahora queda. Sobrevive a habitaciones sin puerta, pisos sin duela y rostros que solo dopado reconoce. Papá costéa los gastos, nunca es suficiente mendigar o posar desnudo a algún fotógrafo retorcido.
Tal vez la anemia, o los antidepresivos que chupa inhiben la coagulación, sus cortes ya no cierran, empieza la infección...














